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Jesús Ferrer: raíces, solidaridad y memoria colectiva

Jesús Ferrer: raíces, solidaridad y memoria colectiva

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En Santiago del Teide y Los Gigantes, la sostenibilidad no siempre se anuncia con grandes palabras. A veces se manifiesta en gestos pequeños y constantes, en la implicación diaria y en la voluntad de cuidar un territorio porque se siente como propio. La historia de Jesús Damián es un ejemplo claro de ese compromiso silencioso que sostiene a las comunidades desde su base.  

Raíces y vocación solidaria 
Aunque nació en Tamaimo y pasó años fuera por motivos de estudio y trabajo, su vínculo con el municipio siempre estuvo ahí. Desde su regreso en 1986, al comenzar a trabajar en una oficina bancaria su día a día estuvo marcado por el contacto directo con vecinos, empresas y residentes extranjeros. Una experiencia que, según relata, le enseñó la importancia de la cercanía, la ayuda y la comprensión en un entorno diverso.

Esa misma actitud se trasladó de forma natural a su implicación social: voluntariado, organización de actividades deportivas y culturales, y participación activa en asociaciones locales. No como algo puntual, sino como una forma de vida.

Comunidad, deporte y educación en valores 
Desde el año 2000, Jesús Ferrer es presidente fundador del club de tenis de Santiago del Teide. Para él, el deporte no es solo competición: es respeto y educación en valores. Ganar o perder importa menos. Esta visión conecta directamente con una sostenibilidad cotidiana, entendida no como un concepto abstracto, sino como el cuidado de lo que nos rodea, de los espacios compartidos y de las relaciones entre las personas.

Solidaridad que no se ve, pero sostiene 
Su compromiso también se extiende al ámbito social. A través de su colaboración con distintas ONG del territorio, participa en iniciativas de apoyo a familias en situación de vulnerabilidad, especialmente aquellas afectadas por el desempleo prolongado o la dificultad de acceso a nuevas oportunidades laborales.

Jesús señala una realidad clara: la ayuda no siempre es puntual. Hay familias que necesitan apoyo sostenido en el tiempo, y ahí es donde el trabajo constante de las organizaciones locales marca la diferencia, muchas veces con recursos limitados y escasez de voluntariado.

Mantener vivas las tradiciones 
El Carnaval de Los Gigantes ocupa un lugar especial en su recorrido. Tras años implicado en su organización, lo define como la gran fiesta del pueblo, un espacio donde residentes y visitantes se entremezclan, participan y refuerzan el sentimiento de pertenencia. Mantener vivas estas tradiciones, explica, solo es posible si nuevas generaciones se implican y sienten que forman parte de ellas.

Construyendo memoria colectiva 
Otra faceta inseparable de su aportación al territorio es la fotografía. Como fotógrafo de eventos deportivos, sociales y solidarios, su objetivo es claro: que todas las personas tengan al menos una imagen que las incluya. Más que una búsqueda estética, su trabajo documenta la vida comunitaria y construye memoria colectiva.

Durante más de diez años ha colaborado con la Fundación Carrera por la Vida, vinculada a la lucha contra el cáncer de mama, recibiendo recientemente un reconocimiento por esa labor continuada. Para Jesús, una imagen puede cambiar la percepción de un lugar y hacer visibles realidades que, de otro modo, pasarían desapercibidas.

Ser embajador desde lo cotidiano 
Como embajador ciudadano de Soy Canary Green, su aportación parte de la experiencia local. Define la sostenibilidad de forma sencilla: pensar en quienes vendrán después. Entre las prioridades que identifica para el municipio están la limpieza, la correcta depuración de aguas y una planificación que preserve zonas verdes y evite la pérdida de calidad de vida. No se trata de grandes discursos, sino de coherencia diaria.

Verde es nuestro camino 
Cuando se le pide resumir su visión en una frase, no duda: desarrollo más ecológico y sostenible. Un mensaje directo, construido desde años de implicación real en Santiago del Teide y Los Gigantes.

Historias como la de Jesús Ferrer recuerdan que la sostenibilidad también se escribe en minúsculas, desde la comunidad, desde las personas que deciden seguir siendo útiles y cuidar el lugar al que pertenecen.

 

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